La Red de Centros Educativos Maristas se propuso reflexionar sobre el modo en que llevaban a cabo la planificación. El diagnóstico inicial era que los 13 centros educativos asignaban a la planificación distinta valoración y, por consiguiente, tenían prácticas muy dispares entre sí.
En función de esto, nos propusimos primero sistematizar la forma de planificación de cada centro y ponerla en común; para luego reflexionar y acordar un modo a seguir por todos los centros.
Para el seguimiento del proceso acordamos mantener un diálogo constante con el equipo de acompañamiento de los centros educativos, lo cual fue clave a lo largo del proceso para conocer qué iba aconteciendo con lo trabajado.
El proceso tuvo una duración de 18 meses. En ese tiempo tuvimos 12 encuentros sincrónicos virtuales, de 4 horas de duración cada uno. Trabajábamos dos días seguidos (6 bloques) y luego ofrecíamos una ficha de trabajo para que cada entidad continuara su reflexión.
Entre bloque y bloque de encuentros pautamos 2 meses de distancia. En ese tiempo, los responsables del acompañamiento de la red se reunían con los equipos y consultaban qué les había parecido la instancia formativa, qué necesitaban profundizar, y si requerían ayuda con la ficha. Este diálogo me servía como insumo para los siguientes encuentros. Luego me reunía con el equipo a cargo del seguimiento a fin de reflexionar juntos sobre los siguientes pasos a dar.
Participaron integrantes (4-5 personas) de 13 centros educativos comunitarios de Argentina, Uruguay y Paraguay.
Entendía que los participantes tenían experiencias y saberes, por lo cual la búsqueda era recuperar las perspectivas subjetivas y trabajarlas para construir acuerdos intersubjetivos. La búsqueda era que luego de construir una mirada común, cada centro educativo pudiera pensar cómo se vivenciaba esto en su realidad específica.
Los encuentros seguían una misma propuesta metodológica: adentrarnos al tema a trabajar, compartir experiencias e interpretaciones personales; encontrarnos con aportes que nos permitan dialogar con nuestros saberes; discutir colectivamente; y volver a la práctica para contemplarla y tomar decisiones.
La propuesta formativa tuvo como sustento a “Artesanos de los Sueños”, reformulándose y adaptándose a la realidad y a los emergentes del trabajo con el grupo.